¿Qué factores favorecen la autonomía personal?

Los seres humanos nacemos con un porcentaje muy bajo de desarrollo cerebral y corporal respecto al resto de especies. La inmadurez del sistema nervioso y otros sistemas de los niños hace que tengan que ir adquiriendo poco a poco todas las capacidades para llegar a la autonomía personal y para ello, su cerebro pasa por distintos periodos madurativos que van a marcar qué pueden hacer y, sobre todo, cuándo están preparados para ello.

Tratar de adelantar los hitos evolutivos en el desarrollo de los menores es un error que puede llevar a consecuencias importantes a nivel de aprendizajes escolares o en el progreso de sus capacidades motrices. Todos pasamos por las mismas etapas evolutivas, pero no todos con la misma edad, por lo que no debemos comparar a unos niños con otros. Los adultos debemos ser conscientes de que procesan la información a una velocidad más lenta que nosotros, lo que supone que no pueden seguir nuestros ritmos. Pero que procesen más lento no quiere decir que, dándoles el tiempo suficiente, no puedan hacerlo. Así que vamos a mencionar algunos consejos claves para ayudar a crecer en autonomía personal sin forzar los ritmos de la infancia.

Cómo potenciar la autonomía personal en los niños

1. Anticípate a cualquier petición
Como padres tenemos que estar mentalizados de que nuestros hijos, de forma natural y lógica, casi siempre tardarán más tiempo en hacer las cosas que nosotros. Por tanto, trata de contar con más margen de tiempo del que usarías tú cuando les pidas una tarea.
2. Presta especial atención a sus intereses
Es imprescindible observar sobre qué cosas van poniendo interés los niños para ir trabajando la autonomía personal sobre sus centros de atención. Si les gusta ver cómo te vistes o cómo doblas la ropa, la tiendes o haces la compra, ve haciéndoles partícipes de la actividad encargándoles pequeñas tareas adaptadas a sus posibilidades para que vayan ayudándote. Después, deja que vayan iniciando ellos dichas tareas.
3. Utiliza un lenguaje positivo y motivador
Si hay alguna tarea especialmente complicada que vayan a realizar, antes de que la inicien podemos hablar con ellos sobre cómo debe hacerse y ofrecerles ayuda solo en caso de que la necesiten. No dar la ayuda precisa puede llevar al fracaso y generar frustraciones que deriven en no querer continuar aprendiendo, pero dar más apoyos de los necesarios también puede ser frustrante porque limitamos las posibilidades de demostrarse a sí mismos que son capaces de progresar de forma independiente.
4. Ayúdales a ejercitar la memoria
La capacidad de retención de información es limitada y cuando estamos aprendiendo a hacer algo necesitamos mantener activo nuestro cerebro para no perdernos en lo que estamos haciendo y ser capaces de detectar errores si estamos haciendo algo mal. Esto se denomina ‘memoria de trabajo’ y, en el caso de los niños, es menor que la de los adultos, por lo que no está de más que les sirvamos de apoyo en las primeros intentos recordando los pasos a realizar, pero midiendo bien la intensidad de la ayuda que prestamos.
5. Incítales a verbalizar en voz alta sus acciones
Hacerlo les ayudará a integrar mejor la información y a aprender. Si se atascan en una actividad, podemos pedirles que nos cuenten en voz alta lo que estaban haciendo y lo que les queda por hacer, de esta manera podrán supervisar lo que hacen y reconducir si es preciso.
6. Enséñales a centrarse en aspectos de forma individualizada y no en todos a la vez
Por ejemplo, si estamos intentando que aprendan a comer de forma autónoma, no debemos pedirles que a la vez pongan atención a la forma en la que cogen el cubierto, en cómo se sientan, en que no saquen del plato la comida y que coman con la boca cerrada. Empezaremos por controlar la postura en la silla, luego la pinza para coger el cubierto, seguido en no sacar la comida del plato y finalmente en cómo se mastica.
7. Favorece la experimentación y la manipulación siempre con riesgos medidos y sin peligros
Si experimentan de la mano de un adulto que una cazuela al fuego primero está fría, luego templada, caliente y finalmente quema, comprenderán fácilmente que no se pueden tocar porque hace daño y podrán pronto hacer cosas en la cocina con seguridad. Y esta misma graduación es aplicable a muchas situaciones: uso de los columpios del parque, cruzar una calle o regular el agua de la ducha.
8. Fomenta su pensamiento sobre alternativas de acción
Cuando vayan cogiendo soltura en un nuevo aprendizaje, siempre podemos preguntarles si se les ocurren otras formas distintas de hacer lo que están haciendo para llegar al mismo resultado. Esto genera patrones de pensamiento divergente y creativo que posteriormente les dará mucha autonomía personal a la hora de tomar decisiones y resolver problemas a todos los niveles.
9. Ayúdales a pensar sobre sus actos
Pensar sobre lo que uno hace, cómo lo hace y por qué lo hace es un proceso llamado ‘metacognición’ que es importantísimo para asentar los aprendizajes de cualquier tipo. Que los niños sean conscientes de por qué y cómo hacen las cosas les ayuda a comprender dónde han cometido un error si algo no ha salido bien y a ser capaces de corregirlo. Si no piensan sobre lo que hacen, acabarán realizando las cosas de forma autómata y cuando surja algún problema dependerán siempre de que otra persona se lo resuelva.
10. Muéstrales la importancia de aceptar los errores
El error es necesario en el aprendizaje y debemos valorarlo como la oportunidad de mejorar y rectificar y, además ayuda a tolerar la frustración.

Teresa Solís Bertrán de Lis
Pedagoga especialista en Neuropsicología
Sinapsis Segovia

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